Sun in the UK, en resumen...

Wordle: Sun in UK
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Saturday, January 8, 2011

¿Año nuevo, vida nueva?

¿No será mucho? Pretender que de un día para otro el nuevo año traiga una nueva vida suena a demasiado. Lo nuevo, lo transformado, renovado, lleva tiempo. A algunos les lleva más que a otros, pero en definitiva el tiempo interno es algo muy vinculado a las experiencias personales y colectivas que nos marcan el camino.

Ese camino que elegimos o estamos empujados a seguir, siempre puede llegar a rotondas, cruces y bifurcaciones. Quizás de eso se traten esos primeros momentos de un tiempo donde hacemos un alto para repensar el destino y la ruta a seguir. Un repensar superficial o profundo que nos lleva a mirar el ayer y el hoy en perspectiva. El miedo a lo que vendrá, pensando en lo que hicimos mal o el abismo del sentirnos vulnerable nos condiciona. Por eso, la vida nueva parece lejana, difícil, casi imposible.

Pero cuando nos permitimos parar en el cruce o dar vueltas a la rotonda lo necesario en nuestro propio tiempo interno, la elección del camino tendrá que ver mucho más con eso nuevo, renovado o transformado. Año nuevo, vida nueva ¿No será mucho? Y depende del tiempo que cada uno quiera dedicarle.

Miramar, 2011.

Monday, May 3, 2010

Montenegro: el aterrizaje

Lo primero que aparece en la ventana del avión son las montañas. Montañas y más montañas hasta donde la vista me permite llegar. El verde y marrón contrastan con un sol celeste intenso con líneas blancas desparejas, como en los dibujos de la infancia. Y el descenso comienza. Las casitas minúsculas y los ríos como canaletas de agua caprichosas, por aquí y por allá, nos dan la bienvenida.

Saturday, March 27, 2010

Mientras los patos corren carreritas en el lago


Los patos corren carreritas en el lago. Mientras, yo miro, huelo, palpo, escucho, siento. La brisa acaricia mi cara. Los pájaros me regalan un concierto en sol. Las ramas de los árboles bailan al ritmo de la brisa. El sol descubre hasta la más pequeña de las hojas de cada rama.


Todo está conectado. Todo vive en armonía y yo acá me siento en un tronco solo a sentir. Las hojas debajo de mis pies y la mirada de complicidad de los terneros que juegan. El lápiz claro que casi no deja rastros sobre el papel reciclado. Todo se funde y hace latir el corazón, despacio, despacio.


Una sonrisa se escapa cuando un pato grazna al pasar cerca mío, hunde la cabeza en el agua y desaparece. El sol y la luna aparecen juntos en el reflejo del agua. Ahí es cuando veo pasar las experiencias, las personas, las carcajadas, las lágrimas, las hermosas complejidades, todo en el reflejo del agua. Esa misma agua en la que los patos corren carreritas mientras yo siento.

Monday, March 22, 2010

Extraño...

Extraño las tardes en que escribía. Escribía y viajaba, conocía gente, experimentaba cosas nuevas. Ahora los textos son solo títulos o ideas sueltas en alguna agenda de pendientes: escribir un comparativo sobre los casamientos, las playas y la Sole de verano vs la de invierno.

Ya no me queda tiempo, pienso. O quizás no me hago el tiempo. O no quiero tener tiempo. No sé. Solo sé que extraño mis tardes en que escribía ¿Lograré encontrarlas otra vez?

Sunday, September 6, 2009

Caro in the UK

Un parque de pasto corto, flores acá y allá, mariposas que van y vienen, una fuente y reposeras repletas de adolescentes. Este parque en medio de la ciudad es el refugio perfecto para pasar la tarde y perderse en el tiempo. Igual que la visita de un amigo.

Ella dormía al sol mientras yo escuchaba a tres quinceañeros jugar a los Beatles. Los Ron, Hermione y Harry flirteaban por doquier en esta tarde de sol de Bath. El romance olía a vainilla. El sol me pegaba de frente, me envolvía con un abrazo protector y me hacia parpadear.

Es difícil explicar la amistad. Pero yo creo que esta tarde la pinta tal cual: dos sillas mirando al sol, sin necesidad de palabras. Podría decirse que las charlas, los paseos, las fotos y la joda pasan, se confunden, se mezclan y pierden en la biblioteca de los recuerdos. Lo que el bibliotecario atesora con gran cuidado es la imagen de las sillas y el silencio.

Y ustedes ¿qué eligen para archivar?

Saturday, May 30, 2009

Hice la prueba

Hace tres o cuatro semanas, más o menos, hice la prueba. Trate de aburrirme sentada al sol en un sillón de plaza, pero no pude. Aunque la boca haga silencio, la cabeza no para. Es como si no pudiera apagar la función de la memoria.

El pensamiento salta de un tema a otro, sin demasiado control ¿Quizás el dejarlo a la deriva pueda considerarse una especie de aburrimiento? No estoy muy segura de eso. En medio de la vorágine, el sol que ayuda a mi fotosíntesis me relaja. En esos momentos, aparecen las incógnitas que nos dejan vulnerables.

¿Qué, cómo, cuándo? Las típicas preguntas en épocas de transición. De la niñez a la adolescencia, de ahí a la juventud, a la adultez y la vejez. Quizás seamos siempre un poco de todo. Por eso cuando veo el reflejo del sol en mí, me veo vestida con un pedazo de cada etapa de mi vida.

Ropa interior y zapatos nuevos; nuevos sentimientos y caminar. Remera y calzas de unos meses; como las ideas que llevo puestas no hace tanto. Pollera, saquito y pashmina con varios años de uso. Quizás las experiencias de mi juventud, que hacen de mi lo que soy hoy.

La primavera llego a Reading. Seguro que el sol radiante nos da una mano para aburrirnos un poco más.

Friday, February 27, 2009

Sobreviviendo al frío

Por acá, el invierno va y viene. A veces con nieve y un par de grados bajo cero. Otras con un frío templado, arriba de los cinco grados, y hasta con sol. Digamos que es complicado el trabajo de los meteorólogos.

Supongo que en Buenos Aires tampoco es tan distinto. Por lo que ustedes me han contado, días de cuarenta de sensación térmica mezclados con otros de veintipico. Lindo ejercicio para el cuerpo.

Bueno, un poco es la expresión de nuestros tiempos. Menos grados de estabilidad y más de desequilibrio. Picos de estrés causados por tormentas de laburo, con escasa probabilidad de aumento de sueldo. Y la visibilidad de unos cuantos viene bastante limitada...

No queda otra que abrir el paraguas y salir a caminar bajo la tormenta. Que el sol sale, sale seguro.

Thursday, November 20, 2008

Reading, el mismo pero distinto

Amigos ando otra vez por Reading, como la mayoría sabe. Bueno no quería dejar pasar mucho tiempo sin volver a escribirles. Por un lado me siento cómoda, ando por calles conocidas, esquinas que evocan recuerdos y parques que me han sabido cuidar. Pero hoy esos mismos rincones están vacíos de algunas de las personas que los transitaron conmigo. Así que es raro: una mezcla de lo mismo pero distinto.

El campo de la uni esta igual. Anduve visitando profesores, usando la biblioteca y caminando cerca del lago. Ya me tome más de un bondi a la ciudad y otras veces fui en bici. Pero el cafecito ya fue sin Fadzie y Anand, aunque logré tomarlo con otras amigas que andan en Reading o Londres. Y estamos todas en la misma: sintiéndonos en una especie de transición en la que uno está sin estar.

¿Y ustedes en qué transición andan? Escriban.

Saturday, May 17, 2008

¡Terminamos!

"Increíble cómo pasa el tiempo", diría mi abuela. Si amigos: terminé. Pensar que hace poco me hicieron la despedida de Buenos Aires. Ya pasaron las tres cuartas partes de la maestría aunque queda para el verano la tesis. La cursada voló, los amigos empiezan a irse y uno a ver qué pasará una vez que todo termine. Pero en lo inmediato será leer y disfrutar de las ardillas, los patos, los zorros y los ciervos.

Aca les dejo la foto de todos los que formamos el Instituto de Posgrado de Desarrollo Internacional y Economía Aplicada en la Universidad de Reading durante 2007/2008. Si hacen click arriba la pueden ver en tamaño mas grande.

Thursday, April 17, 2008

Comportamiento primaveral

Llega la primavera. Sale el sol, todos se anotan en el gimnasio y cambian habitaciones por el jardín como el mejor centro de lectura. Los patitos salen de su cascarón cerca de la laguna del campus y caminan en fila india mientras atraen a los estudiantes, ellos todos con sus camperas de jean que dejaron su lugar en el ropero a las inflables de invierno. Eso sí: el cambio de percha acá puede durar un par de horas.

Por ejemplo, un jueves 17 de abril a la tarde. La noche quizás traerá lluvia, nieve o un cielo azul intenso repleto de estrellas. Así que el repentino cambio de estación hay que aprovecharlo. Con el primer rayo de sol y cielo despejado se activa el “comportamiento primaveral”: vestir campera de jean, leer al aire libre con algún buzo y deleitarse con los patitos de la laguna. En estas tierras el tiempo y el clima se divorciaron hace rato, así que cuando se encuentran a tomar un café hay que disfrutarlo.

¿Y el otoño mirando al sur como viene?


Saturday, January 26, 2008

Volví

Volví. Después de un mes de no despegar mis ojos de páginas y páginas de libros acumulados en pilas en la mesa del escritorio, una mesita que hace las veces de mesa de desayuno y del alfeizar de la ventana; volví. Después de horas mirando la pantalla discutiendo conmigo misma cómo es la mejor forma de escribir en los ensayos lo que quiero decir sobre los derechos a la lengua materna, el uso del discurso para decir pero no hacer, como usar la comunicación en campañas de prevención de HIV/SIDA, y las tendencias de dominación de occidente sobre el tercer mundo gracias al desarrollo; volví. Volví a querer escribirles.


Entre las clases, algún trabajillo y el novio mucho tiempo no hay, pero la intención es lo que cuenta. Hoy es un día de sol, aunque acá haga frio, los pajaritos cantan y las viejas se levantan. Así que, pantalla de por medio, el verano argentino se siente un poco más cerca. Ustedes que pueden, disfruten de la playa, la terraza o la plaza más cercana, eso sí: ¡después me cuentan! Buen fin de semana.

Saturday, November 10, 2007

La indiscutible fiesta es la latina

"Bomba, para bailar esto es una bomba..." Un kuwaiti que a pesar de su corta estatura movía sus piernas como Chayanne, uno de Kazaksthan que alcanzó el éxtasis al ritmo de una licuadora, y mi amigo de Guayana que gritaba como loco después de tres cervezas y cuatro horas de transpirar la camisa al ritmo de la salsa, el reguetón y la cumbia latina. Este es el escenario de la primer fiesta en la que todos bailaron y la pasaron bomba desde que llegué a esta ciudad.

Amigos, nuestra típica música de casamiento es el centro indiscutible de un buen momento en cualquier parte del mundo. Imagínense a un austríaco, una alemana y dos ingleses tratando de copiar mis pasos y movimientos de cadera con ¡un Calamaro queriendo hacer el amor en el balcón! Esto es incomparable a cualquier intento de diversión en un bollywood party (una mezcla de música india con aerobics) o alguna otra fiesta temática que la universidad propuso en estos meses. Ayer el reguetón hizo explotar a ingleses de traje mientras veían a africanas, asiáticas, europeas y latinas mover las caderas con unos jeans bien ajustados.

Como verán, esté donde esté un buen cuarteto y el matador de los cien barrios porteños de nuestros Fabulosos la siguen rompiendo.

Sunday, October 21, 2007

Cambiando el color de piel

Somos animales de costumbres, hay que aceptarlo. Cuando andamos perdidos en un ambiente nuevo nos toma nuestro tiempo cambiar la piel de verde a roja, dejar caer las escamas y volver a sentir comodidad. En eso ando yo en estas semanas: profesores con Phd en sus espaldas que son humildes e informales, pizarrones inteligentes que funcionan como la pantalla de una laptop, caminatas de una hora y media como pan de cada día, cena a las siete de la tarde en un otoño que parece invierno, y bibliotecas que ofrecen un inmenso compilado de conocimiento del planeta a un click de distancia. El proceso es placentero, fácil y difícil a la vez, incómodo pero saludable para nuestro camaleón interior ¿Y los cambios en sus vidas cómo andan?

Tuesday, October 9, 2007

Un descanso bajo la sombra de un mismo árbol

Es martes 2 de octubre y la noche inglesa no nos deja dormir. En el jardín de mi nuevo hogar, diez almas expulsamos humo por la boca a pesar de que la conversación que nos mantiene a la intemperie es cálida. Una conversación sobre la realidad. La realidad de Zimbabwe, de Venezuela, de Argentina, de Inglaterra, de Guayana, de India. La noche parece estar detenida en el tiempo mientras el aliento de cada uno se vuelve cada vez más frío, aunque sólo queremos seguir ahí, pululando en la conversación de la noche, encandilados por las luces del jardín.


Un descanso bajo la sombra de un mismo árbol. Eso es el multiculturalismo. Aunque a veces en nuestras grandes ciudades o pequeños pueblos el “pluralismo cultural” suene algo lejano, algo que no nos toca o que no capta nuestro interés en la vida agitada de trabajo de Buenos Aires, está ahí, esperándonos. Esperándonos e invitándonos a participar de la conversación, para enseñarnos siempre algo nuevo sobre los otros. Esos otros de los que les hablaba hace unos días. Pero no solo para conocer sus creaciones y expresiones, sino sus vidas, historias, olores, lenguas, sonrisas, y hasta su humor y su amistad.


Amigos, acá tengo un gran roble donde relajarme bajo su sombra. Más de 150 países representados en los estudiantes extranjeros que vienen a esta universidad a formarse para luego volver a sus respectivos lugares de origen o andar de aquí para allá tratando de hacer algo diferente. Estudiantes como el chipriota con humor porteño, con el que no puedo parar de reírme y filosofar; como mi amiga de Turkmenistán, que me espera siempre con una sonrisa y un té verde para probar; y como el sudamericano de Guayana, un latino angloparlante con el que comparto las complicidades del continente y hasta el amor a Paul Farmer (Poli, can you believe this!). Este árbol es lo mejor de la universidad. Los suelos, aires, idiomas y transpiración de los otros. Esos distintos, esos iguales.

Monday, September 17, 2007

Buenos Aires a orillas del Támesis

El domingo anduve por Buenos Aires. De la mano de Vanesa, una Leticia Mangione española, hablé en castellano toda la tarde, comí un argentinian steak en el puesto "Chimichurri", compré un kilo de yerba y moví mis caderas al ritmo del Matador de nuestros Fabulosos. Y todo a orillas del Támesis.

Un festejo multicultural. Hace diez años que el gobierno de la ciudad organiza un festival al aire libre para que todos celebren las típicas cosas londinenses, en especial el río, reuniendo gratis a locales y turistas alrededor de pistas de música, escenas de teatro, talleres de arte y cientos de puestos de comida, ropa, accesorios, y ¡hasta yerba! De acá para allá, disfruté de una buena charla de chicas y un desfile de carnaval con carrozas de cada etnia que vive en este país: todas.

En el hall de entrada al Tate Modern bailé salsa con dos porteños embebidos en Quilmes. Pero nosotros no fuimos los embajadores argentinos; tampoco la cerveza. El tango era el verdadero representante, que reunió en la pista desde asiáticos hasta africanos, pasando por ingleses y demás europeos que se esforzaban para enganchar el compás del dos por cuatro. Un verdadero espectáculo iluminado por quince minutos de miles de libras en fuegos artificiales.

Thursday, September 13, 2007

De parque en parque



Como si la energía verde fuera un campo magnético, mi cuerpo es atraído hacia los parques todos los días. De los once espacios más importantes que tiene Londres, siete han abierto sus líneas de fuerza para orientar mi polo hacia ellos: Kensington Gardens, Green Park, Hyde Park, St James's Park, Greenwich Park, Holland Park y, hasta los bosques más "salvajes", como Hampstead Heath.


Creo conocer las causas de esta corriente magnética, aunque no puedo dar pruebas científicas al respecto. Antes, en medio o después de cada visita a un museo, una compra de estampillas en el correo, un trámite en la universidad, o un café en Starbucks paso por un parque, aunque no siempre es adrede ¿Por qué? Necesito hacer la fotosíntesis. Pero ustedes dirán "Sole, larga el tinto". No, no, nosotros también necesitamos transformar materia y darle vida.


Por eso voy a los parques. Mi cuerpo libera tensiones negativas dando lugar a la energía renovada que llega a través de los cinco sentidos. Así, siento cómo la corteza de los árboles se incrusta en mi espalda cuando, junto con el pasto, hace las veces de sillón; inspiro el aire fresco y puro que se regala al por mayor en un día de verano (como la primavera de Buenos Aires); miro el recorrido al trote o en bici de quienes quieren estar en forma, en vez de perder la visión entre los autos y colectivos en la hora pico de tráfico en la ciudad; escucho las risas y los gritos de gol de los niños que juegan al fútbol con sus padres; y disfruto de un buen mate amargo o un capucchino con otro gusto (como las papas fritas con la mano). Amigos, se los recomiendo.


Sé que en Buenos Aires uno vive corriendo. Pero entre reunión y reunión, o quizás a la mañana antes de entrar al trabajo, en el horario de almuerzo, o al terminar el día, salgan a hacer la fotosíntesis al parque que tengan más a mano. Palermo, Plaza Francia, Recoleta, Costanera, el Jardín Japonés: el que prefieran. Su cuerpo y su mente lo necesitan. Ante cualquier duda consulten a su médico.

Saturday, September 8, 2007

Hay momentos dulces, pero otros salados

Hoy fue un lindo día pero tuve mi primer momento salado. Ustedes se preguntarán qué significará esto; paso a contarles.

Varios me habían recomendado que visitara Harrods porque "no podía dejar de conocerlo" si estaba en Londres. Y así fue. Hoy al medio día estaba nublado así que pensé que sería un buen plan. Tomé el subte, bajé en Knighsbridge y entré.

Del otro lado me esperaban millones de libras en pulseras de brillantes, relojes, plasmas, muebles egipcios, carteras louis vuitton, vestidos gucci y perfumes dolce & gabbana. Generalmente lo primero que a cualquiera le suele pasar cuando se encuentra con esto es deseos de comprar, aunque no tenga el dinero. Bueno, a mi me pasó algo bastante distinto.

Me sentí ahogada, como si entre tanta plata me faltara el aire. Primero traté de seguir recorriendo, pero cada vez que entraba en algún otro nivel de aquel edificio, el aroma al último perfume recién salido de Paris me expulsaba y me hacía sentir incómoda. En vez de querer entrar quería salir. Después de subir y bajar por las escaleras mecánicas sin mucho sentido, decidí salir a tomar aire.

Crucé la calle, miré dónde había un café y me senté en una mesa. Estaba tan distraida por lo que me habia pasado que en vez de edulcorante le puse sal al capucchino. Por suerte me lo cambiaron. Pero ¿por qué me había sentido tan mal adentro de aquel shopping? Hasta mi capucchino habia sido salado. No soy miembro de alguna organización anti globalización ni tampoco del partido comunista. Ahora bien, aunque disfruto de tanto en tanto comprar algún par de zapatos, la verdad que tanta oda al dinero me molestó un poco. Me diran, ¡qué exagerada! Pero eso fue lo que me pasó.

Como cuando uno se pasa de la cantidad de dulce de leche que le pone a un panqueque: me empalagó. Y sobre todo su slogan: "el lujo siempre tiene una historia para contar". Sí, una historia del lado de adentro del shopping y otra del de afuera.

Pero por suerte decidí irme a caminar para sacarme este mal humor inesperado. Y esto en los parques locales es sencillo: lago, ardillas corriendo, familias haciendo picnic, turistas perdidos, enamorados a los besos, y niños en rollers. Perdonen chicas, pero entre esto y Harrods me quedo con los jardines.



Friday, September 7, 2007

Un simple ratón

Estoy sentada frente al Támesis en un banco de plaza pequeño, negro y bien pintado. A mi derecha cae un sol que tiñe de anaranjado sus alrededores. Enfrente, los seis edificios geométricos de vidrio recuerdan al visitante que estamos en el siglo XXI. A mi izquierda el Tower Bridge, ícono de estas tierras como de las nuestras el obelisco, da paso a quienes quieren tocar puerto. Atrás, la Torre de Londres protege en su fuerte la historia medieval inglesa.








Y yo, un simple ratón de la humanidad, en el medio.
(Para Poli con cariño).

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